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Capriles organiza plan para desconocer Gobierno del Presidente Chávez



04-03-2013 20:00:50
Periodista:José Luis Carpio
Fotografo:



La desintegración de la derecha conlleva a utilizar a los estudiantes como fuerzas de choque para alterar el orden y llamar la atención internacional

Artículo de Opinión

El plan de la CIA en Venezuela consiste en realizar actividades paramilitares, utilizando la inteligencia como arma estratégica y emplear a los estudiantes como fuerzas de choque para alterar el orden y llamar la atención internacional. Tras el fracaso de los mal llamados “franelas negras”, la táctica se renueva con las “manitas blancas”, un plan mutante que consiste en conspirar contra el orden Constitucional.

El teórico Gene Sharp autor de la resistencia no violenta y fundador en 1983 del Albert Einstein Institute, destaca en su libro From Dictatorship to Democracy (De la Dictadura a la Democracia), una serie de métodos para derrocar “dictaduras” o gobiernos no afines a los intereses de Wshington. No es casual que haya clasificado un listado de 198 métodos para derrocar “dictaduras”, entre las cuales, casualmente, se aplican actualmente en Venezuela: 1) Protesta y persuasión. 2), No cooperación (incluye boicots y huelgas) y 3) la intervención. Los métodos de protesta y persuasión incluyen desfiles, marchas y vigilias. También la ocupación, ayuno (huelgas de hambre) y un gobierno paralelo.

Uno de los planes desestabilizadores del Pentágono es llamar a desconocer las instituciones del Estado, legalmente establecidas. Recientemente, Henrique Capriles, candidato de la derecha y jefe de la oposición, viajó a Estados Unidos a recibir órdenes directas para minar el campo con desestabilización y organizar un plan para desconocer la autoridad única del Presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Hugo Chávez Frías.

El financiamiento para actos de sabotaje proviene del exterior, especialmente de EE UU y algunas partidas secretas de naciones pertenecientes a la OTAN. Es curioso que algunos empresarios venezolanos también financien el movimiento estudiantil “no violento” para mantener un estado de zozobra que justifique acciones desestabilizadoras.

La desintegración de la derecha conlleva a utilizar a los estudiantes como fuerzas de choque para alterar el orden y llamar la atención internacional. Esa ultraderecha omnipotente que se niega hasta la muerte a renunciar de sus tradicionales cuotas de poder en Venezuela, hay que enfrentarla con la dignidad del pueblo y evitar que su trabajo sucio continúe, y despertarlos del sueño de recuperar el poder mediante la violencia.

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